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Declaraciones oficiales

Reafirmación de la Creación

Informe de la Comisión Organizadora de las Conferencias Internacionales sobre Fe y Ciencia celebradas entre los años 2002 y 2004 presentado el 10 de septiembre de 2004 a la junta directiva de la Asociación General, a través de la Oficina del Presidente de la Asociación General.

Las primeras palabras de la Biblia proporcionan el fundamento de las reflexiones que presentamos a continuación: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Gén. 1: 1). En todas las Escrituras se celebra la Creación como obra de la mano de Dios, quien recibe honra y adoración como Hacedor y Sustentador de todo lo que existe. «Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos» (Sal. 19: 1, NVI).

De esta cosmovisión surgen una serie de doctrinas interrelacionadas que constituyen el núcleo del mensaje adventista mundial: la Creación de un mundo perfecto sin pecado ni muerte hace no mucho tiempo; el sábado; la caída de nuestros primeros padres; la proliferación del pecado, la degeneración y la muerte de toda la creación; la venida de Jesucristo, Dios encarnado, para vivir entre nosotros y rescatarnos del pecado por medio de su muerte y resurrección; la segunda venida de Jesús, nuestro Creador y Redentor; y la restauración final de todo lo que se perdió con la caída de la humanidad.

Como cristianos que tomamos en serio la Biblia y procuramos vivir basándonos en sus preceptos, los adventistas tenemos en elevada consideración a la naturaleza. Creemos que, aun en su condición caída actual, la naturaleza revela el poder eterno de Dios (Rom. 1: 20) y que «“Dios es amor” está escrito en cada capullo de flor que se abre, en cada tallo de la naciente hierba» (Elena G. de White, El camino a Cristo, cap. 1, p. 15).

Para nosotros, toda la Escritura es inspirada y a través de ella probamos todos los demás ámbitos, incluida la naturaleza, por los cuales Dios se revela a sí mismo. Sentimos gran respeto por la ciencia, y aplaudimos la relevancia que se les da a los departamentos de ciencia de nuestras instituciones sanitarias y de educación superior. También valoramos el trabajo de los científicos e investigadores adventistas que no están empleados por nuestra organización. Enseñamos a los estudiantes de nuestras universidades a emplear el método científico con rigurosidad. Al mismo tiempo, rehusamos limitar nuestra búsqueda de la verdad a las restricciones impuestas por el método científico.

La cuestión de los orígenes

Durante siglos, al menos para la cristiandad, el relato bíblico de la Creación fue la explicación generalmente aceptada para todo lo relacionado con los orígenes. En los siglos XVIII y XIX los métodos de la ciencia dieron como resultado una cada vez mayor comprensión del funcionamiento de las cosas. En la actualidad es indiscutible que la ciencia ha tenido un impacto notable en nuestra vida gracias a los avances en la agricultura, las comunicaciones, la ecología, la ingeniería, la genética, la salud y la exploración espacial.

En muchos aspectos de la vida, el conocimiento derivado de la naturaleza y el derivado de la revelación divina en las Escrituras parecen estar en armonía. Los avances en el conocimiento científico a menudo confirman y ratifican los puntos de vista de la fe. Sin embargo, en lo que respecta al origen del universo, de la tierra, y de la vida y su historia, nos encontramos ante cosmovisiones contradictorias. Las afirmaciones basadas en el estudio de las Escrituras a menudo se hallan en marcado contraste con las que surgen de las premisas y metodologías científicas empleadas en el estudio de la naturaleza. Esta tensión tiene un impacto directo sobre la vida, el mensaje y el testimonio de la iglesia.

Encomiamos la vida por fe. Defendemos una vida de continuo aprendizaje. Tanto al estudiar las Escrituras como al analizar los ordenados procesos de la naturaleza vemos indicadores de la maravillosa mente del Creador. Desde sus mismos comienzos, la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha fomentado el desarrollo de la mente y el conocimiento mediante la adoración, la educación y la observación.

En el pasado, los debates de las teorías sobre los orígenes se producían principalmente en foros académicos. Sin embargo, el naturalismo filosófico (los procesos completamente naturales, aleatorios y no dirigidos a lo largo del tiempo) ha obtenido una amplia aceptación y conforma la presuposición básica de gran parte de lo que se enseña en las ciencias naturales y sociales. Los adventistas se enfrentan con esta perspectiva y sus implicaciones en numerosos ámbitos de la vida diaria.

En su declaración de creencias fundamentales, la Iglesia Adventista del Séptimo Día sostiene la creencia en una creación de origen divino, tal y como la describe el relato bíblico de Génesis 1: «Dios es el Creador de todas las cosas, y ha revelado en las Escrituras el relato auténtico de su actividad creadora. El Señor hizo en seis días “los cielos y la tierra” y todo ser viviente que la habita, y reposó en el séptimo día de aquella primera semana. De ese modo estableció el sábado como un monumento perpetuo conmemorativo de la terminación de su obra creadora. El primer hombre y la primera mujer fueron hechos a la imagen de Dios como corona de la creación, se les dio dominio sobre el mundo y la responsabilidad de cuidar de él. Cuando el mundo quedó terminado era “bueno en gran manera”, proclamando la gloria de Dios. Gén. 1; 2; Éxo. 20: 8-11; Sal. 19: 1-6; 33: 6, 9; 104; Heb. 11: 3» (ver Manual de la Iglesia, edición 2010, p. 171).

El porqué de las Conferencias sobre Fe y Ciencia

Debido a la creciente y preponderante influencia de la teoría de la evolución, la Junta Directiva de la Asociación General (en el Concilio Anual del 2001) autorizó la celebración de una serie de Conferencias Internacionales sobre Fe y Ciencia de tres años de duración. Estas conferencias no fueron convocadas para modificar la posición histórica de la Iglesia sobre la Creación, sino para revisar las aportaciones y limitaciones que tanto la fe como la ciencia presentan a nuestra comprensión de los orígenes.

Entre las principales razones que motivaron la convocación de estas conferencias se encuentran las siguientes:

1. Filosóficas: Existe un cuestionamiento permanente por precisar cuál es la relación entre la teología y la ciencia, y entre la fe y la razón. ¿Son concordantes o se hallan en conflicto estas dos corrientes de pensamiento? ¿Debería considerarse que interactúan, o que forman compartimentos estancos e independientes dentro de la esfera del conocimiento? En la mayoría de las sociedades modernas, la cosmovisión predominante interpreta la vida, la realidad física y la conducta de maneras marcadamente distintas de la cosmovisión cristiana. ¿De qué modo deberían los cristianos relacionarse con estos factores?

2. Teológicas: ¿Cómo hemos de interpretar la Biblia? ¿Qué requiere del creyente la lectura directa del texto? ¿Hasta qué punto el conocimiento que obtenemos de la ciencia debería influir o determinar nuestra comprensión de las Escrituras, y viceversa?

3. Científicas: Los mismos datos de la naturaleza están al alcance de todo observador, pero ¿qué indican o qué significan esos datos? ¿De qué modo podemos llegar a interpretaciones y a conclusiones correctas? ¿Es la ciencia una herramienta o una filosofía? ¿Cómo podemos distinguir entre la ciencia correcta y la errónea?

4. Cuestiones relacionadas con la instrucción y educación de los miembros de la iglesia: ¿Cómo debe actuar un miembro de iglesia ante las diversas interpretaciones del relato de Génesis? ¿Qué respuesta tiene la iglesia para dar a quienes encuentran en sus programas de estudios planteamientos que se hallan en conflicto con su fe? Si se mantiene el silencio sobre esta problemática se envían señales confusas que generan incertidumbre y abonan el terreno para que surjan conceptos dogmáticos e injustificados.

5. El desarrollo de una fe viva: La clarificación y reafirmación de una teología de los orígenes basada en la Biblia proporcionará a nuestros miembros un marco de referencia para enfrentar los desafíos que plantea este tema. Las Conferencias Internacionales sobre Fe y Ciencia no fueron convocadas únicamente para estimular intelectualmente a los asistentes, sino como una oportunidad para brindar orientación práctica a los miembros de iglesia. La Iglesia no puede pretender resguardar sus creencias en un lugar seguro para evitar que sean cuestionadas; pues de hacerlo así, muy pronto se convertirían en reliquias. Las enseñanzas de la iglesia deben estar vinculadas y relacionadas con las cuestiones vigentes a fin de que sigan promoviendo una fe viva; de otro modo, no serán más que dogmas muertos.

Las Conferencias sobre Fe y Ciencia

Se llevaron a cabo dos Conferencias Internacionales sobre Fe y Ciencia: una en el año 2002 en Ogden, Utah; y otra en el 2004 en Denver, Colorado. Ambas contaron con una amplia representación internacional de teólogos, científicos y administradores de la iglesia. Además, siete* de las trece divisiones de la Iglesia llevaron a cabo conferencias regionales que abordaron la interacción entre la fe y la ciencia en las explicaciones sobre los orígenes. La comisión organizadora agradece a todos los participantes por sus contribuciones al presente informe.

La agenda de la conferencia de Ogden se elaboró con el propósito de poner en conocimiento de los presentes las diversas maneras como la teología y la ciencia ofrecen explicaciones respecto al origen de la tierra y de la vida. Las agendas de las conferencias realizadas por las divisiones fueron preparadas por sus organizadores, aunque la mayoría incluyeron varios de los temas que fueron tratados en Ogden. La más reciente conferencia de Denver sirvió como conclusión a esta serie de tres años. Se inició con un resumen de los principales temas relacionados con la teología y la ciencia, y luego analizó diversas cuestiones relacionadas con la fe y la ciencia en la vida de la iglesia, entre ellas:

1. El lugar que ocupa actualmente la investigación erudita en la iglesia. ¿Cómo puede la iglesia mantener la naturaleza confesional de sus enseñanzas a la vez que sigue abierta a los desarrollos futuros de su comprensión de la verdad?

2. La necesidad de que docentes y líderes de iglesia cuenten con modelos educativos que les permitan tratar los temas polémicos y los problemas éticos derivados de esta cuestión. ¿Cómo impartir las materias de ciencias en nuestras instituciones educativas de manera que en lugar de minar la fe, la enriquezcan?

3. ¿Qué consideraciones éticas surgen cuando las convicciones personales difieren de las enseñanzas de la iglesia? ¿Cómo afecta la libertad de conciencia al desempeño de un cargo de liderazgo en la iglesia? En otras palabras: ¿qué principios rigen la responsabilidad personal y la ética de la discrepancia?

4. ¿Qué procesos y responsabilidades administrativos existen para tratar los cambios o nuevas expresiones de conceptos doctrinales?

En todas las conferencias se presentaron y analizaron monografías preparadas por teólogos, científicos y educadores. (El Instituto de Investigaciones en Geociencia conserva un archivo con todos los trabajos presentados en ambos eventos). Las conferencias de Ogden y de Denver incluyeron representantes de todas las divisiones de la iglesia mundial. Más de doscientas personas participaron de estas conferencias durante el periodo de tres años. Al encuentro de Denver asistieron más de ciento treinta representantes, la mayoría de los cuales ya había asistido a la otra Conferencia Internacional sobre Fe y Ciencia.

Observaciones generales

1. Nos parece encomiable la seriedad y el decoro que caracterizaron estas conferencias.

2. Percibimos el gran sentido de dedicación y de fidelidad a la iglesia que prevaleció en ellas.

3. Pudimos comprobar que, aun cuando surgieron a veces tensiones, hubo total cordialidad entre los asistentes, y el amor fraternal trascendió las diferencias de opinión.

4. Fuimos testigos de un gran nivel de acuerdo en la comprensión de temas básicos, especialmente en lo que respecta a la función normativa de las Escrituras, respaldada por los escritos de Elena G. de White, y a la creencia de todos en Dios como nuestro bondadoso Creador.

5. No encontramos apoyo ni defensa del naturalismo filosófico, es decir, el concepto de que el universo llegó a la existencia sin la acción de un Creador.

6. Reconocemos que el conflicto entre las cosmovisiones bíblica y contemporánea ejerce un fuerte impacto tanto sobre los científicos como sobre los teólogos.

7. Reconocemos que la tensión entre la fe y la razón es un elemento con el cual el creyente tiene que aprender a convivir.

8. Observamos que el rechazo de las interpretaciones científicas contemporáneas de los orígenes que están en conflicto con la Biblia no implica un desprecio hacia la ciencia ni hacia los científicos.

9. Aunque encontramos un amplio consenso en cómo entiende la iglesia la vida sobre la tierra, reconocemos que entre nosotros hay algunos que interpretan el registro bíblico de maneras que conducen a conclusiones diferentes.

10. Aceptamos que tanto la teología como la ciencia contribuyen a nuestra comprensión de la realidad.

Hallazgos

1. El grado de tensión que existe respecto a nuestra comprensión de los orígenes no es el mismo en todas partes en el mundo. En los lugares donde la ciencia ha calado más en la sociedad, los interrogantes entre los miembros de iglesia son más comunes. A medida que se produzcan mayores avances científicos en todas las sociedades y sistemas educacionales, aumentará paralelamente el número de miembros de iglesia que se preguntarán cómo compaginar las enseñanzas de la iglesia con las teorías naturalistas de los orígenes. Un gran número de estudiantes adventistas asiste a instituciones públicas donde se enseña y se promueve el evolucionismo en las aulas, y no cuentan con recursos o argumentos a favor del relato bíblico de los orígenes.

2. Apoyamos firmemente la reafirmación de la Creencia Fundamental de la iglesia sobre la creación. La creencia adventista en una creación literal e histórica en seis días tiene solidez teológica y es consecuente con las enseñanzas de toda la Biblia.

3. La creación es un pilar fundamental del cuerpo doctrinal adventista, y está estrechamente relacionada con muchas de nuestras creencias fundamentales, sino con todas. Toda interpretación alternativa de la historia de la Creación ha de ser examinada a la luz de su impacto sobre todas las demás doctrinas. En varias de las Conferencias Internacionales sobre Fe y Ciencia se llevó a cabo una revisión de las interpretaciones alternativas de Génesis 1, incluyendo el concepto de la evolución teísta. Estas interpretaciones carecen de coherencia teológica con la totalidad de las Escrituras, y revelan aspectos también incoherentes con el resto de las doctrinas adventistas. En consecuencia, son sustitutivos inaceptables de la doctrina bíblica de la creación que sostiene la Iglesia.

4. Se ha expresado cierta preocupación en cuanto a la frase «en seis días» que figura en el texto de la Declaración Oficial de la iglesia sobre la Creación. Algunos consideran que es un tanto ambigua, ya que no se menciona el sentido buscado (a saber, que la Creación en seis días que describe el Génesis fue llevada a cabo en una semana literal e histórica). Ello puede suscitar cierta incertidumbre respecto a lo que realmente cree la iglesia. Asimismo, da lugar a que sea posible incorporar en el texto otras explicaciones de la Creación. Existe un deseo de que se pueda oír la voz de la iglesia para proporcionar una mayor claridad a lo que de verdad se quiere afirmar en la Creencia Fundamental número 6.

5. Si bien algunos datos de la ciencia pueden ser interpretados de tal modo que concuerden con el concepto bíblico de la Creación, también se ha llevado a cabo una revisión de aquellos datos cuya interpretación es contraria a la creencia de la iglesia en una creación reciente. No podemos descartar a la ligera la solidez de esas interpretaciones. Respetamos las pretensiones de la ciencia, las estudiamos y esperamos hallar una solución. Esto no excluye un nuevo examen de las Escrituras para estar seguros de que las interpretamos correctamente. Sin embargo, cuando no es posible obtener una interpretación que armonice con los hallazgos de la ciencia, no permitimos que la ciencia asuma una posición privilegiada que automáticamente determine el resultado. Por el contrario, reconocemos que no se justifica sacrificar las claras enseñanzas de la Biblia a favor de las interpretaciones científicas actuales.

6. Reconocemos que existen diferentes interpretaciones teológicas entre nosotros con respecto a Génesis 1 al 11. En vista de las diversas interpretaciones, percibimos que existe una gran preocupación en el sentido de que quienes forman parte del ministerio docente conduzcan sus labores con ética e integridad, de acuerdo con las normas de su profesión, las enseñanzas de las Escrituras y la interpretación de ellas que sostiene el cuerpo de creyentes. Dado que los adventistas reconocemos que nuestra comprensión de la verdad es progresiva, sentimos una continua necesidad de seguir estudiando las Escrituras, la teología y la ciencia con el propósito de que las verdades que sostenemos constituyan una fe viva que sea capaz de responder a las teorías y filosofías en boga.

7. Apreciamos y suscribimos el importante valor del diálogo internacional e interdisciplinario continuo entre los teólogos, los científicos, los educadores y los administradores adventistas.

Afirmaciones

Como resultado de las dos Conferencias Internacionales sobre Fe y Ciencia y de las siete conferencias llevadas a cabo por las Divisiones, la comisión organizadora da a conocer las siguientes afirmaciones:

1. Afirmamos la primacía de las Escrituras en la interpretación adventista de los orígenes.

2. Afirmamos la interpretación histórica adventista de Génesis 1, que sostiene que la vida sobre la tierra fue creada en seis días literales y que es de origen reciente.

3. Afirmamos el registro bíblico de la caída, que resultó en la muerte y el mal.

4. Afirmamos el registro bíblico de un diluvio de proporciones catastróficas, un acto del juicio de Dios que afectó a todo el planeta, como una clave importante para comprender la historia de nuestro mundo.

5. Afirmamos que nuestra comprensión limitada de los orígenes exige que seamos humildes, y que el análisis en profundidad de estas cuestiones nos acerca a misterios profundos y maravillosos.

6. Afirmamos la naturaleza interconectada de la doctrina de la creación con otras doctrinas adventistas.

7. Afirmamos que a pesar de la caída, la naturaleza sigue siendo testigo del Creador.

8. Afirmamos la labor de los científicos adventistas en sus esfuerzos por entender la obra del Creador por medio de las metodologías de sus disciplinas.

9. Afirmamos la labor de los teólogos adventistas en sus esfuerzos por explorar y expresar el contenido de la revelación.

10. Afirmamos la labor de los educadores adventistas en su importante ministerio a favor de los niños y los jóvenes de la iglesia.

11. Afirmamos que la misión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que está especificada en Apocalipsis 14: 6, 7, incluye un llamamiento a adorar a Dios como Creador de todas las cosas.

Recomendaciones

La comisión organizadora de las Conferencias Internacionales sobre Fe y Ciencia recomienda que:

1. Con el fin de solucionar lo que algunos interpretan como falta de claridad en la Creencia Fundamental número 6, se afirme en forma más explícita la interpretación histórica adventista de la narración del Génesis.

2. Se anime a los líderes de la iglesia de todos los niveles a evaluar y supervisar el grado de éxito de los sistemas y programas denominacionales que tienen como objetivo preparar a los jóvenes (incluidos los que asisten a instituciones educativas no adventistas) para que entiendan la enseñanza bíblica de los orígenes y a que sean conscientes de los desafíos que pueden enfrentar como resultado de su compresión de ella.

3. Se ofrezcan a los investigadores adventistas de todo el mundo más oportunidades para el diálogo y las investigaciones interdisciplinarias en un ambiente de confianza.

Conclusión

La Biblia se inicia con el relato de la Creación y concluye con el de la nueva creación. Todo lo que se perdió con la caída de nuestros primeros padres quedará restaurado. Aquel que en el principio hizo todas las cosas por la palabra de su boca, hará que la larga lucha contra el pecado, el mal y la muerte llegue a su glorioso fin. Él es el que vivió entre nosotros y murió en nuestro lugar en el Calvario. Así como los seres celestiales cantaron de gozo en la primera Creación, también los redimidos de la tierra proclamarán: «Señor, digno eres de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas […]. El Cordero que fue inmolado es digno» (Apoc. 4: 11; 5: 12).

 

Documento elaborado por la comisión organizadora de las Conferencias sobre Fe y Ciencia 2002-2004, presentado a la junta directiva de la Asociación General en el Concilio Anual celebrado en Silver Spring, Maryland, Estados Unidos, el 11 de octubre de 2004.

* La División del África Meridional-Océano Índico, la División del África Centro-Occidental, la División del África Centro-Oriental, la División Euroafricana, la División Norteamericana, la División del Pacífico Sur y la División del Sudeste Asiático.

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