La Iglesia Adventista del Séptimo Día expresa su profunda preocupación por la situación en Yugoslavia, concretamente en la provincia de Kosovo. Aunque se halla preocupada por el bienestar de sus muchos feligreses y por el funcionamiento de la organización adventista en esta región del mundo, la Iglesia está aún más preocupada por el empeoramiento de las condiciones humanitarias en Kosovo y en toda esa zona, en la que hay cientos de miles de personas desplazadas y sin hogar.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día es una comunidad religiosa mundial y, por principio, procura no implicarse en cuestiones políticas. Hemos rehusado sistemáticamente seguir este curso de acción, y es nuestra intención mantener esta postura en la crisis actual de Kosovo. A pesar de ello, rechazamos el empleo de la violencia como método para resolver conflictos, ya se trate de limpiezas étnicas o de bombardeos.

La Iglesia Adventista, que posee una larga tradición de acción activa y discreta a favor de los derechos humanos, especialmente de la libertad de conciencia y de los derechos de las minorías, se halla lista para cumplir con su parte. Procurará hacerlo a través de su estructura organizativa mundial, en cooperación con los dirigentes y miembros de la iglesia en la región de los Balcanes, con el fin de promover una comprensión más profunda y un mayor respeto a los derechos humanos y la no discriminación, de satisfacer las acuciantes necesidades humanitarias, y de trabajar en pro de la reconciliación entre las comunidades nacionales, étnicas y religiosas.

Ante la crisis actual, la Iglesia Adventista del Séptimo Día se ha comprometido a hacer todo lo posible a través de ADRA, la Agencia Adventista para el Desarrollo y Recursos Asistenciales establecida por la Iglesia, para llevar alivio a los miles de refugiados —sin tomar en cuenta su religión, etnia o estatus social— que han huido de la provincia de Kosovo a los países vecinos, mientras observa muy de cerca la situación y evalúa cuáles son las necesidades de la población civil de Yugoslavia, tanto dentro como fuera de Kosovo. En sus esfuerzos asistenciales, la Iglesia Adventista hará uso de su infraestructura en la región.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día hace un llamamiento a la comunidad internacional y a las autoridades de los gobiernos implicados a que se esfuercen por poner fin a la crisis sobre la base de los principios éticos, morales y cristianos de los derechos humanos, y de negociaciones de buena fe que sean justas para todas las partes y que conduzcan a mejores relaciones entre ellas.

Asimismo, la Iglesia Adventista solicita a todos sus miembros, y a la comunidad religiosa en general, que oren por la ayuda divina, a fin de que se restauren la paz y la buena voluntad en esta región que tanto sufre.

 

Declaración aprobada el 6 de abril de 1999 por la Junta Administrativa de la Asociación General, dada a conocer por el Departamento de Relaciones Públicas de la Asociación General.

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