Cuando el Creador sopló el aliento de vida en las narices de los primeros padres de esta Tierra, el acto de otorgar la vida humana fue la culminación de un ámbito de acción más amplio. En primer lugar, se creó un medio ambiente que pudiera estimular todos los sentidos humanos. Cada día podemos encontrar vistas, sonidos, gustos y aromas, y descubrimos que los encuentros repetidos no agotan esas maravillas.

Los niños

Edificar toda una vida desde el mismo comienzo

Jesús hizo una profunda declaración sobre los niños cuando dijo a sus discípulos: “Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios” (Lucas 18:16).

Los jóvenes

Acuérdate de tu Creador

La Iglesia Adventista del Séptimo Día comenzó de manera similar que un emprendimiento de Silicon Valley, dirigida por jóvenes que tenían visión y entusiasmo por una causa.

Las mujeres

A imagen de Dios

Durante el ministerio de Jesús en esta tierra, él valoró las contribuciones de las mujeres y elevó el estatus de ellas.

La familia

El amor de Dios ilustrado

A lo largo de la historia, las familias han formado la unidad básica de la sociedad. La escritora Elena White, una de las fundadoras de la iglesia, escribió: “El vínculo de la familia es el más estrecho, el más tierno y sagrado de la tierra” (El hogar cristiano, p. 14).

Educación

Enseñar toda una vida para toda la vida

En lo que respecta a la enseñanza, nuestras multifacéticas vidas requieren de un enfoque multifacético, y los adventistas apuntan a ofrecer el paquete completo. La educación no solo tiene que ver con aprender para crecer intelectualmente.

Salud

Vivir una vida saludable

Los adventistas del séptimo día creen que Dios nos llama a cuidar de nuestros cuerpos, tratándolos con el respeto que se merece la creación divina.