Aunque “¡Estoy ocupado!” ha llegado a ser la frase más común del siglo XXI, que a menudo es “una jactancia disfrazada de queja”, los científicos están descubriendo que tenemos un mejor desempeño y logramos más si nos tomamos un descanso.

Los adventistas del séptimo día creemos que Dios nos dio el secreto para dar lo mejor de nosotros cuando nos dijo: “Acuérdate del sábado […] pero el séptimo día es de reposo […] no hagas en él obra alguna” (Éxodo 20:8-10).

Para adventistas como Natalie Nawaikalou, el sábado es el día que aguarda con ansias toda la semana. “Es el día cuando no tengo que levantarme a las 5.00 para correr al trabajo, agotada por el tráfico y las ocupaciones”, dice Natalie, una maestra de escuela primaria que pasa tres horas por día viajando al trabajo. “Es el día en el que puedo dedicar todo el tiempo que quiero para estar con Dios, su Palabra, su creación y su pueblo, y no me siento culpable porque no estoy por allí haciendo alguna otra cosa”.

Cada semana, los adventistas tienen una cita especial con Dios, un descanso sin culpas del trabajo, un día completo para profundizar nuestra amistad con el Creador del universo.